Comenzó el año ganando un Oscar por su documental “una verdad incomoda”; después conquistó el que quizás sea el galardón más importante que se pueda recibir: El Nobel de la paz. Ahora, ha recibido el premio Príncipe de Asturias de Cooperación.
Sin duda alguna un año frenético e inolvidable, en el que ha conseguido principalmente dos cosas: convertirse en una persona respetable y admirable; y concienciarnos a todos un poco más sobre el problema del calentamiento global.
Para terminar, no puedo evitar formular una pregunta seductora: ¿Y si este hombre hubiera ganado las elecciones Nortericanas del 2000?











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