Hoy acabamos con este análisis, y lo hacemos desmenuzando el tercer defecto de nuestro sistema electoral; quizá el que más daño hace a la sanidad democrática.
3. Las votaciones se realizan con listas cerradas y bloqueadas de candidatos, excepto para el caso del senado, una cámara, por otra parte, de dudosa utilidad.
Si somos realistas, todo ese poder que en teoría tenemos en un sistema democrático, queda reducido a depositar, cada cuatro años, una papeleta en una urna. Una papeleta sobre la que, por otra parte, no tenemos ninguna potestad; es decir, nos guste o no y queramos o no, los partidos políticos eligen por nosotros a las personas que podrían representarnos. A este tipo de votación en las que el partido político confecciona la lista de candidatos para ocupar los escaños, se le conoce como sistema de listas cerradas. El caso opuesto serían las listas abiertas del senado, en las que el votante puede elegir, además de partido político, persona. Mucho más democrático, pero una pena que sólo exista para una cámara que, salvo para burocratizar, no vale para nada.
Este sistema de listas abiertas presenta unas claras desventajas para el ciudadano y ventajas para el partido político; son las siguientes:
-Se le atribuye más poder al partido político, y más en concreto a la cúpula de los mismos.
-Normalmente, las elecciones dentro de los partidos suelen realizarse a dedo y de acuerdo a una serie de intereses y favores interpersonales. Con lo cual, el funcionamiento democrático que se le exige a estos queda en entredicho.
- El ciudadano, aunque no esté de acuerdo con una o varias personas que configuran la lista, se ve obligado a votarla en virtud de no sacrificar su orientación ideológica; o viceversa.
Me pregunto si no sería mucho más sano votar a las personas y a las ideologías, ya que de este modo se evitaría dar tanto poder a los partidos políticos y el ciudadano estaría en disposición de elegir a aquellos cargos públicos que más se adecuan a su gusto.
Y hasta aquí este pequeño análisis que nos deja una conclusión clara: tenemos un sistema electoral injusto en el que técnicamente todos los votos no valen igual, que prima a los grandes partidos y que ahoga todo intento de minoría o alternativa como pueda ser el voto en blanco; quedando el poder del pueblo reducido a echar una papeleta ya rellena en una urna cada cuatro años. ¿Hay alternativa?











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