
Yo tengo las mías, y aunque no siempre abogan por mi gusto rayano en lo obsesivo por la escritura, he de reconocer que siempre están ahí respaldando mi pasión, dándome espacio para escribir.
Quizás lo que peor lleven nuestras musas sea la propia interacción que requiere la escritura en la red. Si redactáramos nuestros pensamientos e impresiones en papel, lejos de los comentarios de nuestros lectores, sin la imperiosa necesidad de observar el impacto de nuestras pequeñas dosis de literatura, seguramente estarían mas encantadas/os con nuestra afición.
Pero en cualquier caso siempre habrá que hacer caso a un seductor, que nos da tan buenos consejos y que ha observado que parece ser una constante.
Y es cierto que hasta los escritores mas histriónicos de la historia de la literatura han tenido sus musas, a pesar de la apariencia solitaria de muchos, es cierto que siempre tuvieron ese espíritu inspirador. Yo al menos si lo tengo ¿y tu?


















































5 Marzo, 2008 a las 1:08
Yo también, jejeje. Muchas gracias por el enlace
Por cierto, este muñequito de los comentarios me encata parece que hable él. A ver si te hago un copy % paste, jejeje.
Un Abrazo