Con la última víctima, ya son 69 las mujeres muertas este año por violencia machista, superando la cifra de año pasado.
Parece que los datos no son muy esperanzadores, y la ley integral contra la violencia de género no está dando los resultados esperados; si bien es cierto que muchas de las asesinadas no habían denunciado, no es menos cierto que muchos de los asesinos tenían órdenes de alejamiento. Pero creo que el problema no está en la posibilidad de impedir el crimen, ya que hemos de reconocer que, desgraciadamente, matar es fácil. El problema está en que la sociedad es machista, y aún está intoxicada con los aires pasados en los que se proclamaba la superioridad del hombre sobre la mujer. Por lo tanto, la clave está en la educación y concienciación social a todos los niveles.
Hay que educar a la sociedad en los valores feministas, cosa que no es ningún disparate. No me cansaré de repetir una idea básica: el Ser Humano está en la obligación de ser feminista, porque al contrario que el machismo, el feminismo no es una actitud destinada a discriminar al hombre, sino que es un movimiento que exige que las mujeres puedan disfrutar de derechos iguales que los hombres, algo esencial, pero que desgraciadamente no ocurre en la realidad.


















































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