Estamos en la época de las modas. Moda de verano, música de moda, look de moda, peinado de moda, red social de moda…bueno, infinidad de cosas son las que están de moda. Pero desde hace un tiempo hacia acá, hay algo que también se ha puesto de moda. Y no es ni música, ni ningún look, ni tampoco un peinado, ni una red social. Es una palabra.
La dichosa y ya archiconocida palabra es crisis, aunque también está reajuste y desaceleración. Se ha montado todo un Cristo por solo una palabra. Ya la podemos ver en cualquier lado, poco más y viene incorporada en nuestro desayuno, en la tapa del Cola Cao o cualquier sitio donde se pueda leer fácilmente. Y todo esto se ha formado por la rivalidad entre dos partes implicadas. El Gobierno y la oposición de España.
Pero claro, ahí se queda todo. En la palabra. ¿Quién pone y propone soluciones rápidas e inmediatas, o medidas cautelares a lo que se nos viene encima? Nadie, esa es la respuesta. Se está tan obcecado con la maldita palabra que seguro que los miembros de la RAE ni descansan de noche por lo mal que a veces se utiliza:
Crisis.
1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
Pero bueno, dejemos a la palabra en paz y esperemos que alguien proponga medidas para la desaceleración, el reajuste o la crisis que ya está con nosotros.
Y para finalizar, os dejo un gráfico de “el ciclo de la crisis“:














Lunes, 14 de julio de 2008 |
Actualidad, Economía