Tenemos a toda la sociedad alerta con el cambio climático: empresas, políticos, ciudadanos… El mensaje es que todos debemos poner de nuestra parte. Pero ¿cómo responden los ayuntamientos? Pues llenando las ciudades de luces de navidad, que en algunos casos llevan encendidas desde hace más de quince días. ¿Qué clase de barbaridad es esta? por un lado nos transmiten que existe un grave problema medioambiental que hay que solucionar entre todos, y por otro, nos encienden miles de lucecitas que no valen para nada, teniendo incluso la desfachatez de decir que no tiene importancia porque son de bajo consumo y sólo están encendidas unas horas.
Perdónenme, pero a causa de mi indignación, apenas puedo coordinar más palabras ; solamente añadiré, que esta grave infamia, es un fiel reflejo de la doble moral con la que muchas veces nos pastorean.











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