Tras lo sucedido en la clausura de la cumbre Iberoamericana, las reacciones no se han hecho esperar. La primera -inesperada y acertada- fue de Aznar; telefoneó a Zapatero y al Rey para agradecerles su intervención. Y como últimamente no parecen ponerse de acuerdo Aznar y su partido, éste último, carga el debate político para tratar de echarle la culpa de todo a… ¿a quién va a ser? ¡a Zapatero!. Dice Rajoy sin miramientos: “Esto se debe a las amistades peligrosas”; otros compañeros de partido alaban la labor del Rey y desprecian a Zapatero…
En fin, lo bueno es que ahora es difícil engañar a la gente, porque todos hemos visto lo que pasó. Hemos visto al presidente del gobierno pidiendo respeto hacia el ex-presidente Aznar; y lo más importante, sin perder la calma y manteniendo unas formas educadas y apacibles.
“Hay una esencia y un principio en el diálogo: para respetar y ser respetado debemos procurar no caer en la descalificación. (José Luís Rodríguez Zapatero)
Señor Rajoy, sin duda alguna, Zapatero tiene la culpa de todo.












Lunes, 12 de noviembre de 2007 |
Política