En lo que va de siglo, dos han sido las grandes guerras que Estados Unidos ha iniciado: la de Irak y la de Afganistán. Pero: ¿han concluido dichas guerras? En el caso de Irak, raro es el día en que los medios no nos informan de atentados suicidas, muertes de civiles, muertes de soldados… por lo que se podría concluir que la guerra sigue existiendo, ya que la inestabilidad que existe en la zona es un conflicto si cabe peor que el primitivo. Por otro lado, hablar de Afganistán es hablar de conflicto zanjado, reconstrucción del país… ¿es realmente así?
La guerra de Afganistán, bautizada con el nombre de “Operación libertad duradera” desde el bando norteamericano, se inició el 7 de octubre de 2001 -menos de un mes después del 11-S-. La ofensiva militar obtuvo el beneplácito de la ONU y de la comunidad internacional -¿Cuándo, si es que se puede, se considera una guerra legítima?-; la excusa de la negativa del régimen talibán a entregar a Bin Laden pareció concluyente. Si corremos las cortinas la lectura es otra: Afganistán se convirtió en un perfecto chivo expiatorio y lo más importante, en una excusa perfecta para ir allanando el camino hacia Irak, la verdadera misión norteamericana. Las motivaciones: estratégicas, económicas… ¡qué voy a contar que no sepamos! Lo más grave es que la guerra de Afganistán permanezca olvidada, sobre todo por la opinión pública. El país sufre un clima de inestabilidad que, si bien no es comparable al que sufre Irak, es sumamente importante. Ayer, por ejemplo, morían 80 personas en un atentado suicida en Kandahar; y se estima que en 2007 unas 6300 personas murieron víctimas de la violencia en Afganistán.
El principal problema que existe en Afganistán se debe a que de principio a fin todo se ha hecho mal:
1. Invasión injustificada en busca de otros intereses.
2. Bombardeos indiscriminados -¿no se buscaba sólo a una persona?-.
3. Retirada de la mayoría de las tropas americanas.
4. Entrada de los soldados de la OTAN.
5. Desprotección de dichos soldados ante un conflicto no cerrado.
6. Advenimiento de la inestabilidad por el odio generado.
Creo, por tanto, que en Afganistán existe aún un conflicto abierto, a pesar de que nos hablen de misión de paz o de reconstrucción del país.












Lunes, 18 de febrero de 2008 |
Opinión