
La oscuridad reinaba el lugar. Todos los presentes estaban desconcertados, pues no sabían qué hacer en esos momentos tan confusos. Se oyó un ruido en el fondo de la casa y las luces volvieron a encenderse.
Como las ventanas estaban abiertas, el viento hacía mover las cortinas, que creaban sobre el suelo y las paredes sombras inquietas.
Las personas que estaban allí reunidas no hablaban entre ellos, algo de aquella situación los intranquilizaba. Nadie daba un paso, se miraban unos a otros con la intención de saber qué pasaba, quién había encendido de nuevo las luces.
En aquel momento, la puerta de la habitación comenzó a abrirse y las cortinas dejaron de moverse. La cara del hombre que entraba por la habitación no se distinguía debajo del chubasquero que llevaba y que iba dejando un rastro de agua por donde pasaba.
El hombre metió la mano en uno de los bolsillos interiores del chubasquero, del que parecía pretender sacar un arma. Los asistentes empezaron a gritar al intuir sus intenciones.
La luz se fue de nuevo, y se oyó un disparo. Alguien encendió una linterna y marchó corriendo. Las luces volvieron a encenderse. Los allí presentes no daban crédito a lo que miraban.
Un cuerpo tendido en el suelo, situado entre el pasillo y la habitación.
De pronto, el hombre del chubasquero llegó a la habitación, se sacó el chubasquero y todos reconocieron aquella cara: era el dueño de la casa, un importante empresario de la zona.
Traía consigo la linterna, que dejó en una mesa que estaba junto a la puerta.
Fue entonces cuando les explicó a los asistentes que fuera él mismo el que subiera el automático general de la casa para que hubiera corriente, porque en aquella época, el temporal hacía que saltara a cada poco.
También dijo que fue él el que disparó contra la persona que aún seguí tendida en el suelo, pero no con un arma suya, sino que fue con la de aquel hombre, pues intentara ponerle la pistola en la sien, pero en ese justo momento se fue la luz, cosa que hizo que el dueño pudiera defenderse de su agresor.
Aquel fue uno de los pocos atentados frustrados a los anarquistas.














Domingo, 20 de enero de 2008 |
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