
Imagínese que un buen día, de buenas a primeras, usted recibe una factura en la que su nombre viene ligeramente modificado; ahora es: “Antonio Gilipollas Caraculo”. Pues esto, a simple vista algo surrealista, le ha ocurrido en realidad a un Valenciano. El afectado, sin salir de su asombro declaró: "No tengo ni idea de quién ha podido ser, no conozco a nadie; creo que me ha tocado a mí como le podía haber tocado a otro, y pienso que el que lo ha hecho o está buscando que le despidan o está mal de la cabeza"
Al final todo ha quedado en una denuncia por injurias y manipulación de datos personales. Desde “The Writing Zone” -siempre comprometidos con las buenas causas-, deseamos que gane la causa y le devuelvan sus apellidos… El pobre Antonio se lo merece.












Sábado, 8 de diciembre de 2007 |
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