Acabo de comprobarlo por mi misma. Motivada por las aplicaciones que existen en Facebook y que tanto entretienen a quienes participan en esta red social, quise crear una titulada Enseñanzas de Dulce María Loynaz destacada poetiza cubana, merecedora del premio Miguel de Cervantes, en 1992.
Sorprendida quedé cuando en el momento de administrar la aplicación apareció el siguiente mensaje:
Para los cortos de vista escribo el contenido exacto destacado sobre un fondo rosado:
Debido a requisitos impuestos por las leyes estadounidenses, estamos obligados a restringir a los usuarios de tu país la creación o administración de aplicaciones en la Plataforma de Facebook.
Vaya manera de ser democráticos. Lo único que lamento es no haber podido compartir con los «facebookistas», si es que así se les puede llamar, las siguientes profesías de quien fuera una excelentísima mujer y escritora, capaz de reflexionar:
He aprendido que se pueden requerir años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla.
Otras tantas reflexiones, dejadas por la Loynaz en sus escrituras, hubiera compartido con los amigos con acceso a mi perfil en Facebook, una red que se presenta como democrática, pero se acoge a las leyes que bloquean el acceso de los cubanos a los recursos de Internet.
Una de ellas sería esta:
He aprendido que es mucho más fácil reaccionar que pensar… y más satisfactorio pensar que reaccionar.
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