“Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.” (Martin Luther King)
Hoy, 4 de abril de 2008, se cumplen cuarenta años del asesinato de Martin Luther King, un hombre que dedicó su vida a luchar por la conquista de los Derechos Civiles para los ciudadanos afroamericanos de los Estados Unidos. Consiguió, por ejemplo, el derecho a voto para los afroamericanos. Esto es algo que en la actualidad puede parecernos lógico e insultantemente normal, pero no hay que olvidar que necesitó de una perseverante lucha que, desgraciadamente, tuvo un trágico final; su único delito: ser de raza negra y clamar igualdad. Pero ya es sabido que la mayoría de las conquistas de derechos implican sacrificar la propia vida. Al final, todo aquello que realmente nos hace más humanos, se lo debemos a la labor de estos grandes hombres.
La lucha llevada a cabo por Martin Luther King tiene aún más mérito teniendo en cuenta sus procedimientos: la resistencia no violenta. El no uso de la violencia para lograr un fin justificado hace que dicho fin sea, si cabe, más justo. Martin Luther King recibió en 1964 el Premio Nobel de la Paz, precisamente por su lucha y por el carácter no violento de la misma. A pesar del reconocimiento, los odios que despertaba no eran pocos. Afortunadamente la historia le guarda un lugar: su inmortalidad es indudable; al igual que sus palabras: “Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos.”










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