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Nuevo Sistema Electoral

Jueves, 20 de Marzo de 2008 |

Política, Sociedad

Durante estos meses en los que se ha estado hablando compulsivamente en la campaña electoral han surgido muchos debates, muchas opiniones y ,a veces, mucho malestar por el sistema de elección que tenemos en España: el sistema D’Hont.

Muchos lo tachan de injusto porque favorece a partidos mayoritarios, otros lo aceptan pues son favorables a un bipartidismo estatal, pero creo que todos saben las deficiencias que tiene, lo acepten o no. Pero ya no es solo eso. A lo largo de la historia de la humanidad se han producido diferentes y muy variadas revoluciones siempre relacionadas con la política, o alguna política, bien sea económica o social. Todos conocemos la Revolución francesa o la Revolución Industrial, y si nos vamos a la prehistoria está la Revolución del Neolítico. Todas estas manifestaciones de la culturización humana tienen trazos en común, y es que ninguna ha servido para empeorar la situación y siempre se han hecho revoluciones con el objetivo de mejorar, tanto socialmente como económicamente.

Conseguimos a lo largo del tiempo que el pueblo llano tuviera voz y voto, y que nadie nos obligara a nada manteniendo siempre ciertos límites de autocontrol. Fuimos capaces de hacer que la cúpula gobernante de un país fuera elegida por la sociedad, eligiendo a un representante que diera forma a nuestra voz delante del todopoderoso Estado.

Pero ahí nos quedamos. Seguimos con el mismo sistema, seguimos sin evolucionar, seguimos acatando las mismas normas de siempre. El capitalismo parece controlarnos, porque, ¿dónde estamos cuándo teníamos que estar en la calle manifestándonos contra lo que va en contra de nuestros intereses? Estamos viendo partidos de fútbol, o en grandes centros comerciales o conociendo nuevos lugares por un precio realmente bajo…

Sin embargo, a Internet ha llegado el movimiento 2.0, el movimiento de las redes sociales donde grupos de personas se relacionan, interactúan entre ellas y dónde son capaces de llevar a cabo una democracia “internáutica”. Esta es una revolución de la web, un salto del consumismo de información a una creación, relación, exposición y también consumo de información.

Pero este modelo no se introduce en el mundo real. La pasividad de la realidad contrasta con los cambios que se suceden en Internet y que nos llevan a pensar en Internet como una nueva forma administrativa. En estos momentos ya podemos comprar por internet, consultar nuestras cuentas bancarias, podemos hacer cualquier tipo de trámite,etc etc…y es que la facilidad a la hora de interactuar, de crear y de consumir información es sorprendente comparada con los medios tradicionales. Estos cambios tal vez se daban a que la mayor parte de la sociedad ya tiene acceso a internet, accede a redes facilmente e incluso está en ellas sin saberlo realmente.

Planteándonos una revolución en nuestro sistemas tradicionales no es nada descabellado pensar en un sistema de elecciones democráticas basadas en la web, en la que los representantes seamos nosotros mismos y sin tener que recurrir a alguien que tan solo tenga una ideología un tanto parecida. Podremos ser de izquierdas y derechas al mismo tiempo, podremos votar cada artículo que lo requiera y podremos decidir por nosotros mismos lo que queremos. Un sistema de votaciones basado en la opinión de la gente que da a la opción elegida el adjetivo de “legítima” en todos los sentidos.

Realmente ideal este sistema…pero analicemos al ser humano: ha creado todos los organismos posibles en la sociedad para que la responsabilidad en asuntos mayores recaiga en otros individuos. El ser humano busca la sencillez en su vida cotidiana, “problemas los justos” podríamos decir. ¡Aquí está la pasividad de la que hablaba antes!

A lo largo del tiempo el humano ha ido desechando problemas: buscar comida, cazar animales, encontrar lugar donde vivir, buscar trabajo…todo lo deja en manos de otros y estos otros están creados por él mismo.

Parece un letargo impredecible ya que cuando las cosas pintan feas, salta! Revoluciones por aquí y por allá, que si esto me pertenece, que el poder te lo doy yo, etc.

¿Y si este es el momento de un nuevo salto?, el sistema que mencioné anteriormente unido al cansancio del consumismo llevarían al humano a dar el paso a una revolución: dar legimtimidad a todo lo que ocurre a su alrededor por medio de un sistema de votaciones sofisticado y preciso en el que todos decidan sobre todo.

Pero el ser humano en esencia no cambia: le aburriría tener que decidir a cada momento una nueva ley o norma además de que perdería tiempo eligiendo por lo que tendría menos tiempo libre…y aquí al maravilloso ser bípedo con capacidad de raciocinio se le ocurriría la fantástica idea de crear un ente organizador supremo (como me dijo Jesús en su momento, crear un “super Ordenador” en ambos sentidos) que lo llevaría a despreocuparse por la elección de “sus” intereses en favor de “su” tiempo libre.

¿Tendrá razón Nietzche con la teoría del eterno retorno?…solo es cuestión de tiempo.



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Este artículo ha sido escrito por:

David Táboas - que ha publicado 292 artículos en CiberPrensa.


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