Este es el sanbenito que parece asociarse a los medios digitales, ya sean periódicos online o blogs, según indicó Ramón Salaberría en su blog, y cito …
“Primero publica, luego revisa“. Este parece ser el peligroso lema que se extiende, como una marea negra, entre los periodistas que trabajan para medios de Internet. La ductilidad del entorno digital, a diferencia del medio impreso, permite borrar en cualquier momento los errores cometidos en una información. Consecuencia: los periodistas publican las informaciones más preocupados por el reloj que por la verdad o el diccionario. Si alguno de estos dos últimos sufre daños, se borra el error y aquí no ha pasado nada.”

Para evitarlo, propone aplicar protocolos de trabajo que tiendan a evitar este tipo de prácticas, que desmerecen la profesión periodística en particular, y los medios digitales en general. Actualmente en algunos medios digitales se opta por facilitar a los lectores herramientas de petición de correcciones o revisiones, pero no deja de ser un elemento curioso que no abunda en la profesionalización del propio redactor, que sería el efecto deseado.
Estas medidas, opino que deberían pasar por normas sencillas que utilizar tanto por las redacciones de los medios online, como por parte de cada blogger particular, y podrían ser así de simples:
- Jamás publicar un artículo sin pasar antes el corrector ortográfico.
- Leer SIEMPRE el artículo antes de publicarlo.
- No usar Wikipedia para todo, sobre todo para artículos que requieran una referencia de total solvencia.
- Utilizar varios recursos de referencia, preferentemente online y que tengan un buen ratio de actualización.
- Facilitar el acceso online a las redacciones. Esto, que puede parecer obvio no se aplica tanto como sería deseable. Si el periodista digital dispone de un dispositivo que le permite publicar desde donde se encuentre se evitarían “acelerones” en la escritura de los artículos por el tiempo perdido hasta llegar al puesto de redacción.
- Aprobaciones online. Siguiendo la estela del punto anterior, un acceso inmediato del responsable de redacción al entorno de aprobación de publicaciones también facilitaría la inmediatez sin pérdidas de tiempo por asuntos mas … físicos.
- Valoración de los lectores de cada artículo donde puedan “marcar” las erratas, incorrecciones, etc.
Hay muchas posibles medidas a aplicar, y cada uno debiéramos aplicarnos aquello de que “eres lo que escribes“.
(Inspiración: Porsilasmoscas)


























28 Agosto, 2007 a las 17:53 |
Estoy de acuerdo contigo, pero por ejemplo, en los medios digitales, al igual que la radio, lo primordial es informar y, luego, completar y rectificar. El probolema viene en los blogs, que nos aventuramos a darle al botón de publicar lo antes posible. Solución: uizá redactar en word, pasar el corrector, releerlo y, cuando estemos conforme con lo escrito, subir a nuestra bitácora. SAludos desde Elda.
28 Agosto, 2007 a las 17:57 |
Bueno, yo creo que una buena disciplina de escritura, y un corrector instalado en el navegador (en Firefox es algo trivial) ayudaría a no cometer, al menos, errores de ortografía
Entiendo la premura por la publicación de la noticia … pero 2 minutos que puedes tardar en releer un texto escrito no debería ser un escollo imposible de salvar ¿no?
Creo que no se suelen conceder ni esos 2 minutos, que dicho sea de paso no son NADA.
28 Agosto, 2007 a las 20:13 |
A mí lo que más gracia me hace es cuando alguien comete una falta ortográfica o de concordancia y se despreocupa totalmente de corregirla. No sé…me he topado con gente a la que le dices que tiene un error y loo deja para después. A mí me dicen eso y voy de cabeza a modificarlo, pasando la consiguiente vergüenza. En fin…hay gente para todo.
28 Agosto, 2007 a las 20:35 |
Esa es una cuestión de actitudes, y si me apuras de aptitudes. No tiene remedio y quien actúa así se define a si mismo. Lo correcto es reconocer los errores y tratar de mejorar. Una actitud de autosuficiencia como la que relatas dice bien poco de quien la practica, y mejor no perder tiempo la mayoría de las veces.
También puede ser cuestión de formación, académica o no