Probablemente pocos accedan a los programas electorales, menos aún serán quienes los lean y puede que haya alguien que los conserve para leerlos cuando llegue el momento de hacer balance de legislatura. Recientemente Fernando nos facilitó el acceso a un buen número de programas electorales. Gracias a él lo tenemos disponibles de manera cómoda pero siempre, cuando se plantea la necesidad de conocer las distintas propuestas nos acogemos a lo farragoso, infumable o plúmbeo de sus textos para dejar aparcada sine die su lectura. Alguna vez, cuando los he tenido entre mis manos, ante la soporífera odisea de analizarlos opté decididamente por detenerme solo en aquellas puntos que consideraba de mayor interés.
En este sentido es una novedad y un acierto la personalización del programa electoral del PSOE. En cinco cómodos pasos podemos tener aquellas propuestas que recoge el programa electoral socialista para un perfil determinado. Al concluir esos pasos, lo que visualizamos lo entiendo como una especie de contrato que Zapatero nos pone por delante para que, si le damos los votos suficientes, lo conservemos y de alguna manera exijamos cuentas al finalizar su mandato.
Para conseguir esa personalización del programa lo primero que debemos seleccionar es el rango de en edad, luego se nos pide que marquemos el sexo, si vivimos en pareja, si tenemos personas que económicamente dependen de nosotros y finalmente si trabajamos. Concluido el cuestionario se nos muestra en pantalla aquellas medidas que más nos pudieran interesar según los datos que hemos facilitado. En mi caso, se trata de estos compromisos que conservaré para pedir cuentas a ZP y su al PSOE en la siguiente ocasión.
Naturalmente la personalización del programa tiene otras posibilidades como la búsqueda libre de aquellos aspectos del programa que más nos puedan interesar o la búsqueda por áreas.
En definitiva un acierto y un buen ejemplo de cómo aprovechar las ventajas que ofrece internet, que nos puede ayudar a separar los puntos programáticos que más nos puedan interesar. Dicho esto, siempre habrá que preguntarse si los contenidos de los programas electorales pueden determinar el sentido del voto de quien no lo tiene decidido.


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