Los cacharros electrónicos geeks se están poniendo de moda. Podemos encontrar todo tipo de aparatos, desde lámparas hasta alfombrillas, pasando por vasos o tazas. Pero hay veces que esta tecnología llega al gran público.
En ocasiones, los propietarios del objeto no se dan cuenta de que llevan entre sus manos un cacharro geek. Esto suele pasar con los productos de Apple: el iPhone, el iPod…
Y estos objetos, aún por ser geeks, no son nada despreciables ni simples, todo lo contrario. Tanto que a estos aparatos hay que mimarlos, cuidarlos como si te fuera la vida en ello. No por nada en especial pero sí por su alto precio.
Y en eso estoy yo. A mi me gusta tener mis objetos sin ralladuras, ni con la marca de las huellas dactilares, ni con ninguna suciedad en general. Por eso mismo protejo mi iPod de una de las mejores formas: con una funda. La otra sería no utilizarlo, pero yo no paso por eso, jeje.
Hay muchos tipos de fundas, desde fundas de cuero hasta de plástico, pero yo lo que he encontrado a sido la segunda piel de mi iPod.
Una funda de silicona que se adapta a mi iPod como nadie. Me permite manosearlo sin que queden huellas ni que se raye si lo llevo en el bolsillo. Aunque con esta segunda piel el control central del iPod pierde algo de sensibilidad.
Pero bueno, a mi es una de las fundas que más me gusta, por ser una de las más “todoterreno”. Otras como estas las podéis encontrar en Proporta, de muchos colores, para que cada día combines tu iPod con tu forma de vestir











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