Ha quedado en libertad con cargos el energúmeno que hace unos días agredía e insultaba, con piropos como “zorra” o “inmigrante de mierda”, a una ciudadana ecuatoriana. Al final quedará en nada, con unos buenos abogados y alegando que iba borracho y no sabía lo que hacía, le caerá una multa económica o algo por el estilo. A partir de ahora aquel que quiera delinquir que se emborrache previamente.
Me importa un bledo que fuera o no borracho, me da igual lo que digan o no los jueces, está claro que si no se castiga este delito, se estará vendiendo que en este país no está penado pegar y ultrajar por motivos de raza, y más teniendo en cuenta que la mezcla intercultural es la base sobre la que sustentar un “futuro mejor”.
Puede que parezca exagerado pedir una condena dura, pero no olvidemos que se está agrediendo física y verbalmente a una persona por ser de raza distinta, en otras palabras, se está atentando contra la humanidad.
“Las guerras continuarán existiendo mientras el color de la piel sea más importante que el de los ojos.” (Bob Marley)












Miércoles, 24 de octubre de 2007 |
Actualidad, Sociedad