Al mirarnos comprendí la vida: habíamos creado para nosotros el Amor, pero no uno cualquiera, sino ese que está por encima de sí mismo. Todo un mundo con su bien y su mal, con su alegría y su tristeza, con su paz y su guerra, con su esperanza y su desilusión, con su llanto y su sonrisa, con su justicia y su injusticia, con su grandeza y su miseria; absolutamente todo quedó reducido a nuestro Amor.
Lo demás nunca tuvo sentido.

























17 Febrero, 2008 a las 10:26 |
este relato es más propio del día catorce. Enhorabuena si ciertamente sientes ese amor!
Un saludín
17 Febrero, 2008 a las 10:44 |
Hola! Gracias por tu comentario. La verdad es que sí es propio del día 14, pero hay que ajustarse al día de publicación de relatos en el blog: el domingo.
Por otra parte, es sólo un relato. El amor verdadero y el idolátrico, tan diferentes y tan peligrosamente parecidos… creo que un amor como el del relato no sería verdadero.
Un saludo.