Hablaba solo.Creía que así dejaba a un lado la soledad.Se vio reflejado en el cristal de un comercio.Ya no se reconocía.Había perdido todo: su identidad, su forma de ser, sus intereses, sus gustos, sus miedos…ya no era él. Sencillamente él era el del espejo: frío, inmovil, reflejo de una sociedad abrumadora y consumista…














Domingo, 4 de mayo de 2008 |
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