Cuenta la mitología griega que Sísifo, rey legendario de Corinto, intentó burlar a la muerte con múltiples argucias. Finalmente, lo único que consiguió fue enfadar de tal modo a los Dioses, que estos le aplicaron un castigo sin igual: lo condenaron a empujar montaña arriba una piedra gigante que justo antes de alcanzar la cima, caía de nuevo al valle, viéndose Sísifo obligado a empujarla otra vez montaña arriba hasta la cima; así hasta el fin de los tiempos.
Cuenta la vida que el hombre occidental contemporáneo, hombre entre los hombres, quiso escapar a su propia condición para buscar la tranquilidad de alma. Finalmente, lo único que consiguió fue enfadar de tal modo a la Divina Esencia, que ésta le aplicó un castigo sin parangón: el hombre quedó relegado a trabajar y divertirse de manera vana y rutinaria hasta que, justo antes de encontrar un sentido a todo aquello, las circunstancias le obligaban de nuevo a trabajar y divertirse de manera vana y rutinaria; así hasta el fin de sus días.












Domingo, 16 de marzo de 2008 |
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